Cuando la vida comienza

Capítulo 1: Y por fin dije Adiós

El despertador no ha sonado.

Entra una leve luz entre las cortinas.

Me siento desorientada, me cuesta centrarme.

Me incorporo y noto un dolor punzante en las sienes.

De repente, una presión en la boca del estómago trae a mi cabeza la noche anterior.

Quiero volver a dormirme, no quiero recordar, no quiero saber, no quiero…

Noto que las sábanas se mueven. Esta ahí, acostado a mi lado, como si nada.

No me atrevo a moverme, me concentro en mi respiración para que salga suave y acompasada. No puede notar que estoy despierta.

Cierro fuerte los ojos y los puños. Mi madre, de pequeña me decía que cuando quisiera alejar un mal pensamiento cerrara fuerte los ojos y los puños y me centrara en echarlo de mi mente.

Pero ahora no funciona.

Querría tener la capacidad de teletransportarme, querría desaparecer.

Me centro en pensar qué día es y qué iba a pasar.

Lunes, septiembre, hoy comienza el cole de las niñas.

¡Dios mío, en 30 minutos tengo que levantarme, ducharme, hacer los desayunos, preparar meriendas!,… como si fuera un lunes cualquiera.

Me toco la cara y presiono mis pómulos, la frente, la parte alta de la cabeza. Parece que esta vez no hay señales. Algo menos en lo que pensar, las niñas no se darán cuenta.

De pronto, la imagen de toda la familia a primeros de agosto en el aeropuerto rumbo a Colombia se apodera de mí.

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Estaba feliz con ese viaje, por fin las niñas conocerían el lugar que me vio nacer.

Llevaba 10 años sin ir a Colombia y por fin podía volver.

Las niñas estaban felices y él también. Todo estaba perfecto.

Recordé como me monté en el avión  y rogué que todo se arreglara. Seguro que a partir de ahora todo iría bien y volvería aquel chico tierno y simpático del que me enamoré hace 15 años.

Me lo había prometido y yo le creí, necesitaba creer que todo iba a volver a ser como al principio.

Él tenia razón: los problemas en el trabajo y la enfermedad de la niña le habían puesto al límite y además yo no sabia como ayudarle.

Había probado todo: callarme cuando no estaba de acuerdo, decirle con sumo cariño y dulzura mi opinión, alabar cada idea que tuviera… pero al final algo volvía a pasar que se rompía todo..

Llegamos a Colombia con un tiempo magnifico y mi familia al completo a nuestra disposición para hacernos la estancia perfecta.

Mi hermana nos había prestado su casa a orillas del mar. Se le veía maravillado, me abrazó y me dijo: ¿por qué no hemos venido antes? Esto es increíble.

Yo estaba orgullosa de mostrar mi tierra a mis hijas y a mi marido, de enseñarles todo lo bueno que tiene y sobre todo de vivir un verano de cambio.

Mis amigos de la infanciase rindieron a sus encantos y pronto Elías fue el centro de atención: se mostraba simpático, incluso humorístico. Me hacia carantoñas y colaboraba en todo lo que se le pidiese.

Se hizo con el entorno enseguida. Me encantaba verle hablando de todo, dando su punto de vista sobre temas diversos, “realmente es un hombre muy cultivado”, pensaba.

A las dos semanas de estar allí tuvimos una fiesta en casa de unos amigos. Era una casa grande y confortable, con salida directa a un pequeño embarcadero. Ellos eran propietarios de unas tiendas de muebles y les iban muy bien. Se habían hecho conocidos por su gusto y su profesionalidad a la hora de ejecutar obras y decorar espacios.

Habían trabajado muy duro y sin lugar a dudas ahora la vida les sonreía.

Elías estaba asombrado. No se esperaba que mis amigos tuvieran éxito, les fuera bien profesionalmente y encima me quisieran tanto.

Nos despedimos a las 2 de la mañana, la canguro se iría en media hora y había que volver a cuidar a las niñas.

Hicimos el camino andando por la playa. La temperatura era cálida y la humedad te pegaba la ropa a la piel, pero no nos importaba.

Estaba rememorando las conversaciones cuando Elías me agarró de la cintura, me gira frente a él y me dijo: -¿por qué no nos venimos a vivir aquí?

Me dio un vuelco el corazón y salí de mi burbuja.

Me paré y le miré: -es imposible, toda nuestra vida está en Madrid .

-¿Qué vida? No tenemos nada que merezca la pena, ¿qué tenemos? -me dijo.

No daba crédito a lo que escuchaba.

-Tu familia, mi trabajo, tu trabajo, los amigos, colegios,…. ¿A qué te refieres conque no tenemos nada?.

-Yo ya no tengo trabajo., respondió mirando la arena.

-¿Qué quieres decir? ¿Cómo que no tienes trabajo? Me dijiste que iba todo bien.

-Pues te mentí, no quería preocuparte. La empresa esta en la quiebra y debemos mucho dinero al banco. La casa esta rehipotecada….

Cada palabra suya se clavaba en mi cuerpo como finas puntas de metal frio y duro.

No me salían las palabras, no podía ser verdad lo que estaba escuchando.

Hacia diez minutos era feliz y ahora no podía ni respirar.

Le miré y recordé nuestra última bronca, recordé sobre todo como acabé en el suelo de la cocina con el estómago hundido tras un certero rodillazo que me dobló por la mitad.

Aquel dia también había bebido, como hoy.

Decidí mantenerme en silencio.

Por fin llegamos a nuestra casa y como una niña bien educada sonreí, pagué y despedí a la canguro.

Fuí a dar un beso a las niñas. Me quedé un rato sentada entre las dos camitas. Carla tenía la nariz roja, siempre le pasaba el primer dia de sol. Manuela en cambio estaba ya morena era más trigueña, como yo.

Me metí en la cama, me acurruqué en postura fetal y me tomé la pastilla que tenia guardada para el vuelo de vuelta. Necesitaba dormir.

Al dia siguiente, en el desayuno, mientras las niñas seguían durmiendo le dije:

-¿En qué situación estamos?

-Nos van a embargar la casa en los próximas semanas sino pagamos la deuda.

-Pero si yo pago todos los meses la hipoteca. ¿O no?

-No, ese dinero iba para las deudas.

-Hemos tenido muy mala suerte no es culpa de nadie.

Nos quedaba una semana en Colombia. El me dijo que era una oportunidad increíble, que seguro que aquí él iba a triunfar, que yo podría buscar trabajo en cualquier parte porque era muy buena  que aquí íbamos a volver a ser felices, que nos merecíamos otra oportunidad, que confiara en el , que….

Algo ese día se rompió dentro de mí: ya no había mas oportunidades. Era la tercera vez que sus ideas brillantes nos metían en problemas económicos muy serios. Le había dicho que no estaba de acuerdo con su última apuesta por montar una empresa de productos electrónicos, que él no sabía de eso que no lo habían planificado,… pero no me hizo ningún caso.

 Ya no podía confiar en él y sus proyectos.

Le dije que necesitaba pensarlo, volver a España y ya veríamos.

Pero yo sabía que todo había terminado. Ya no había nada que salvar. Sus mentiras, sus embrollos su falta de autocrítica… ya no podía más.

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Y ayer fue el día. Procuré que no hubiera alcohol, que estuviéramos tranquilos, que las niñas durmieran.

Llegó a casa y se sentó a cenar. Parecía tranquilo y decidí sentarme a su lado:

-Elías, he decidido que no me voy a ir de España, que voy a seguir con mi trabajo y que las niñas van a seguir yendo al mismo cole con sus mismos amigos. He decidido además que quiero separarme, que no puedo aguantar mas tus…..ZASSSSS me pego tal puñetazo en las costillas que me hizo rodar por las escaleras abajo.

Ni siquiera sé en qué momento se giro para darme el golpe. Me levante como pude y huí de la cocina a refugiarme en el armario escobero. Pero no sirvió de nada. Me doblaba en tamaño y furia.

Me persiguió gritando que era una egoísta de mierda, que le había arruinado la vida que me merecía lo peor.

Siguió dándome patadas. Afortunadamente yo era una gran experta en cubrirme el rostro y en conseguir que los mayores goles fueran a parar en piernas y brazos.

Me agarro de la chaqueta y me sacó del armario. Mi cara frente a su cara a muy pocos centímetros.

-Elije: O vamos a tu país  a iniciar una nueva vida o vuelves tú dentro de una caja de pino.

Tu elijes. Y ahora a la cama.

Y ahí estaba yo. En la cama, a su lado reventada por dentro y sin saber qué hacer.

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Se esta moviendo. Se ha despertado.

Se gira y me mira: ¿qué haces?

Sigue con la misma cara de odio. No ha bajado la guardia, no esta arrepentido. Esta vez es diferente. No me ha pedido perdón.

-¿no piensas levantarte?

-Si, ahora voy.

Me ducho y veo las consecuencias de la ¨charla de ayer¨. Mis costillas rojas, arañazos y un bulto sospechoso en el esternón: seguramente tenga algo roto, no es la primera vez. Pero sí sé que va a ser la última.

Las niñas se van al colegio y mientras me preparo para ir a la oficina le veo tomándose un café, mirándome con un desprecio total.

Espero que esta noche me digas que has decidido.

Salgo sin mirarle y me meto en el coche.

En esos momentos, con la libertad que me daba verme a salvo en mi coche comienzo a temblar, no puedo parar de temblar. Me asusto pensando que me va a dar algo hasta que por fin rompo a llorar. Lloro sin fin, lloro como si las lágrimas pudieran borrar todo lo ocurrido, lloro sangre, miedo, tristeza, y odio, lloro un profundo y oculto odio que nunca antes me había atrevido a sentir.

Le odiaba profundamente. Y ni siquiera me había dado cuenta. Le odiaba por pegarme, por insultarme, por mentirme, por arruinarnos.

Quería matarlo, quería acabar con su vida poco a poco, quería que sufriera lo que él me había hecho durante los últimos 7 años. Quería vengarme.

De repente me vi con las manos apretando el volante, aparcada a un lado de la calle. Me mire en el espejo y no me reconocí. Yo no podía ser esa mujer con los ojos enrojecidos, con la mandíbula apretada, los labios entre los dientes y la lengua saboreando mi propia sangre.

Yo no podía ser esa mujer que el espejo me devolvía, no podía ser ella.

Solté el volante, tenia las manos agarrotadas, me dolían.

No sabia qué hacer y de pronto escuche el móvil: alguien me llamaba. Mire la pantalla y era Eugenia, mi compañera de trabajo.

Descolgué y le dije: -ven a buscarme, no me puedo mover.

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No sé qué paso después. Por lo visto me desmayé y tras localizarme a través del móvil

(Eugenia tenía acceso a mi localización por si acaso) me llevaron al hospital.

Me operaron de urgencia. Por lo visto, el bulto sospechoso eran dos costillas fracturadas que me habían causado un neumotórax.

Los médicos no entendían cómo era posible que hubiera aguantado tanto sin ir al hospital.

Los médicos no sabían el aguante que un cuerpo y una mente tienen cuando estas entrenada en recibir golpes.

Al despertarme Elías estaba allí, con un ramo de flores y abrazando a mis hijas.

Conocía esa mirada y sabia lo que escondía: si dices algo me las llevo y no las vuelves a ver en tu vida.

Pero esta vez no me daba miedo, esta vez la rabia había aparecido y ya no tenía miedo.

Les dije que quería estar a solas con mis hijas y con Eugenia. No le quedo mas remedio que salir, mi petición fue muy firme.

Les dije a las niñas que tenia que hablar con ellas y les explicaría todo pero que ahora tenían que irse con Eugenia.

Eugenia sabía lo que ocurría no tenia que explicarle nada y siempre me había prestado su ayuda aunque hasta ese día, yo siempre la había rechazado.

Le pedí un móvil y llamé a la policía. Expliqué rápidamente lo que pasaba, el medico lo corroboró y les dije que era muy importante que detuvieran a mi marido allí mismo en el hospital en ese momento.

Les aseguré que yo le retendría en la habitación junto con el médico, pero que se dieran prisa.

Casi no podía moverme, pero mi cabeza estaba lúcida, limpia, clara, como nunca antes había estado. Pensaba rápido y daba ordenes a todo mi alrededor.

Entró mi marido y le dije a Eugenia que llevara a las niñas a tomar un helado para poder estar solos.

No le dio tiempo a reaccionar, las niñas salieron por la puerta y yo le llame: Elías, quiero hablar contigo. Por favor quédate.

-Siento que te cayeras por las escaleras. De veras que lo siento, pero entiende que a veces te pones tan insoportable que no me dejas mas remedio.

-Tienes razón Elías y lo siento, sé que es culpa mía y que no te ayuda cuando más lo necesitas.

Se sentó tranquilo y me cogió la mano. Se le notaba relajado, todo estaba arreglado, se sentía que volvía a tener el poder.

A los 10 minutos la habitación estaba llena de policías, y por fin me pude sentar en la cama, mirarle a los ojos de frente y decirle: Adiós Elías, se acabó. No vas a volver a ponerme una mano encima, he dejado de tenerte miedo.

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El médico dijo que al ver las radiografías se veían lesiones antiguas  y que tenía una fractura mal curada en la muñeca.

El juez dio por valido mi testimonio, el de Eugenia y los médicos.

Fue mucho más sencillo de lo que siempre había pensado

Quizás lo difícil venía ahora: testificar ante el juez y ver si mi sensación de seguridad continuaba o el miedo volvía a bloquearme, contar a mis hijas quien era su padre, contar a mi familia quien era ese ser encantador que justo un mes antes algunos habían visto por primera vez, contar en mi empresa que yo, mando intermedio de un equipo de 50  personas y con dos licenciaturas a mis espaldas, había sido durante 7 años una mujer maltratada que casi muere en un coche aparcado en una acera de una calle cualquiera.

Quizás lo más difícil viene ahora.

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Capitulo 2: Carla y Manuela.

( en breve la historia continúa).

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Soy Iraia : ¿ quieres conocerme?

Estamos en la era de la tecnología, de la innovación, donde podemos hacer casi de todo en una impresora 3 D, donde podemos trasladarnos de un lado al otro del mundo en un día, donde con un móvil podemos acceder a un mundo infinito de posibilidades,….
De posibilidades ¿para quien??

¿Para quien estamos creando este mundo?

¿Qué tipo de personas queremos que vivan en este entorno?

Quizás necesitamos también crear niños perfectos en esa misma impresora

Os quiero presentar a una peque llamada Iraia
Dejad que ella os cuente su mundo y decirle después si este mundo de infinitas posibilidades es también para ella

Hola soy Iraia
Tengo 8 años
Soy morena, tengo un pelo liso y moreno sedoso y bonito
Bueno esque soy bastante mona, no lo puedo evitar
Sé que podéis pensar que soy un poco chulita pero esque la realidad es así: soy monísima.

Por otro lado y para mí corta edad tengo bastante éxito con los chicos y nunca me han faltado los novios.

A veces pienso que gusto porque soy un poco trasto.
No penséis que soy de esas niñas relajadas y tranquilas que obedecen a la primera.
¡Lo que ha podido correr mi abuela detrás de mí cuando me escapaba!!!

Mis padres a veces se desesperan conmigo pero esque me encanta explorar.

Un día recuerdo que estábamos en un restaurante y vi una puerta que se abría y cerraba.
Había mucha gente que entraba y salía y pensé: ¿qué habrá detrás de esa puerta?
No puedo evitar ser un poco cotilla y meterme por todos los sitios.

Y sin pensármelo dos veces me fui detrás de la barra y me metí entre las piernas de un camarero para que no me viera nadie.

Sabéis lo que había detrás?
Una cocina enorme donde estaban todos trabajando. Estaban haciendo unas croquetas que olían genial
Y me metí una en la boca. ¡Pegué un grito! Estaba supercaliente y me puse a llorar como solo yo sé llorar, a pleno pulmón.
Un señor que estaba cocinando se pego un susto enorme y entonces me pillaron.
Me acompañaron a la puerta y pensé: ¡me va a caer la del pulpo !!!

Mi madre gritó desde fuera y allí aparecí yo, llorosa y con cara de pena.
Os garantizo que soy la mejor del mundo en poner cara de pena.

Mi madre me echó una buena bronca y yo en ese momento tengo la costumbre de mirar al suelo para ver si se acaba pronto.

Esta soy yo: una chica guapa, exploradora, un poco trasto y que da unos fantásticos besos empalagosos.

Hay una cosilla que a algunos parece que molesta: cuando estaba en la tripa de mi madre debí hacer alguna de mis trastadas y los cromosomas se recolocaron a su manera.

Eso por lo visto debe de ser muy importante y hace que naciera con algo que se llama síndrome de down.

Yo no sé ser de otra forma porque esa soy yo. Quiero decir que soy una niña mona, con un pelo sedoso y éxito entre los chicos y además tengo síndrome de down o soy síndrome de down no sé cómo decirlo.

Solo sé que ni eso es lo más importante ni hace que ya con eso sepas lo que puedo o no ser capaz de hacer porque no lo sé ni yo.

Sí que es cierto que a veces hay cosas que se me resisten: manejar mi lengua me ha costado un triunfo porque de pequeña se me quedaba un poco tonta y no me hacía caso.

Ahora hablo bien pero igual algunos tienen que esforzarse en entender alguna palabra.

Tengo una nariz chiquitina y como mis agujeros son pequeños a veces se me atascan los mocos y no me salen bien pero ahora he aprendido a sonar y sacarlos fuera y así no me pongo mala.

Bailo súper bien tengo mucho ritmo y como soy muy abierta y me encanta que me miren se lo pasan genial conmigo.

Ya veis, algunas cosas me cuestan pero otras no.
Lo que pasa esque en este mundo que estamos creando hay cosas que sé que son importantes y quiero aprenderlas.

De veras, si me dais mi tiempo yo soy capaz de todo porque si algo aprendemos mis colegas de ojos rasgados y yo esque somos luchadores desde que nacemos.
Por eso yo creo que en lugar de vernos como una carga igual podéis aprender de nosotros a luchar: somos unos grandes maestros en esto.

Cuando bailo no miro al reloj porque el tiempo no es tan importante.

Entonces yo me pregunto: ¿Por qué todo hay que hacerlo en un tiempo determinado?
¿ por qué yo no puedo utilizar más tiempo para aprender las letras, el nombre de las capitales, a sumar, ……?

El tiempo, al fin y al cabo, es ese espacio que generamos para que pasen cosas.

Yo por ahora voy a un colegio con todo tipo de niños.
Yo me esfuerzo aunque a veces la Profe tiene que apoyarme un poco.

Me preocupa que otros piensen que me tienen pelota o que soy menos que ellos.

Yo creo que es más simple que todo eso:
Cada uno necesita su tiempo y algunos necesitamos unas ayudas y otros otras.

Sabéis una cosa?: yo también puedo ayudarte: puedo enseñar a mis compañeros a ser luchadores y trabajadores , a dar abrazos enormes, a ……
Estoy dispuesta a ofrecer mucho a este mundo si me dan la oportunidad.
Necesito que me incluyáis en vuestro mundo que por cierto también es el mío.

Mis colegas de ojos rasgados y otros colegas que necesitan su tiempo tenemos derecho a pedir ayuda, a que nos abráis las puertas, a que nos acompañéis en este camino que es la vida.

Tenemos derecho y vosotros tenéis la obligación de estar ahí y de ser humildes para además aprender de nosotros y no ir de chulitos pensando que os molestamos en vuestra carrera de vida.

¿No sería mejor que a veces aprendierais a pararos y descubrir que os podemos ofrecer los que somos diferentes?

A veces le veo a mi madre preocupada porque parece que no nos lo ponen fácil para seguir estudiando y parece que hay unos llamados políticos que creen que son tan listos como para saber lo que yo soy o no capaz de hacer.

Igual esque entre los políticos también tendríamos que estar también nosotros para enseñaros que cada uno quiere cosas distintas: que a algunos les gusta La Cocina, a otros hacer de modelo, otros quieren ir a la universidad para estudiar mucho,.. cada uno de nosotros somos diferentes , como le pasa a cualquier niño.

Yo por ejemplo de mayor quiero ser artista. Por ahora ensayo disfrazándome todos los días porque tengo un talento natural para vestirme de medica y sentirme una médica. Soy buena, se me da bien interpretar y quizás me gustaría de mayor dedicarme a algo que tenga que ver con el arte, o quizás no.

Solo pido una cosa: ¿me puede alguien decir cómo sabes lo que soy capaz de hacer?

¿No sería mucho mejor que, en este mundo enfocado a la innovación, os dejárais sorprender al ver donde somos capaces de llegar si nos abrís la puerta?.

Soy Iraia y tengo mucho que ofrecerte: si me dejas.
Iraia Sésar Dorronsoro

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Cuando un sueño se trunca 

Es fuerte y su mirada es dura, clara y directa.Está acostumbrado a mirar de frente y a no andarse con chiquitas.

En cuanto conectas con él encuentras a un ser humano sencillo, trabajador, implicado y con ganas enormes de que te enamores del boxeo y aprendas a entenderlo como él lo hace.

Hace un año largo entró en nuestras vidas y es nuestro entrenador todos los domingos.

Le puteamos levantándolo a primera hora y siempre da la sensación de que encima le hacemos el favor a él.

Es de esas personas que da y parece que solo pide que te entregues a sus clases, que te diviertas y que valores el deporte como algo fundamental en la vida, como lo hace él. 

Si te comprometes no te abroncará.Si no te sale la técnica y te la tiene que repetir diez veces, lo hará.

Sabrá picarte para que salga tu nervio pero en todo momento conseguirá que el clima sea perfecto entre la tensión que implica la concentración y la tranquilidad de saber que estas en buenas manos.

Para Óscar y para mí es nuestro momento de la semana donde salen todas las tensiones, donde como pareja nos encontramos en un entorno muy nuestro que nos permite pasarlo bien mientras sudamos la camiseta a base de bien. 

Me gusta que la gente se sorprenda si les digo que practico la meditación y además boxeo, que me he ido al Camino de Santiago con mi hija la mayor y además me gusta ir a Ibiza a escuchar buena música, que me encanta tomar un buen vino y además estar un mes depurando el organismo cuando el verano ha sido demasiado fiestero. 

Nunca he entendido por qué hay que ser solo de una manera o gustarte sólo un tipo de cosas.

El domingo pasado fui a clase de boxeo sola porque Óscar estaba en China.

Cuando me recibió Txema sabía que algo pasaba: sus ojos lo decían, estaba preocupado. 

Le pregunté si estaba todo bien.

– Si, más o menos, me respondió

– ¿Qué pasa?

Ya por fin se relajó y me contó que se había hecho daño en un brazo.

Es importante concretar que estábamos a 3 semanas de una prueba muy importante para él y que se está dejando la piel para llegar en buena forma.

Cuando le vi el brazo supe que algo no andaba bien, que no era una tontería que no tenía buena pinta. Me preocupé mucho y me costaba pensar que podía ser un obstáculo para su prueba.

Justo dos semanas antes volvimos a encontrarnos después del verano.

Le encontranos mas delgado, fuerte y muy motivado.

Le preguntamos qué tal le verano y nos dijo que se había dedicado en cuerpo y alma a entrenar. Y a su hijo, por su puesto, su gran pasión. 

Ese mismo día nos revelo además que su miedo era a una lesión puñetera que le truncara los planes.

Ni se sabe la de veces que durante estos meses ha visualizado la pelea en su cabeza, cada golpe, cada reacción, cada sensación,…

Ni se sabe la de veces que ha soñado con los momentos previos a la pelea, con la última noche.

Tiene práctica, sabe que tiene que salir con la adrenalina en alto y todo estaba preparado para ello. Quizás le faltaba tan solo reducir la ansiedad pre-combate que les ataca a todos los grandes.

Y ocurrió. 

El médico le dijo lo que él ya sabía.

Su lesión no era cosa de dos días ni una tontería.

Sus peores presagios se habían cumplido.

Es difícil pensar lo que para un deportista que sacrifica tanto significa una lesión justo en puertas de la competición

No fui capaz de consolarle o quizás sabía que no era lo que él quería.

Han pasado unos días y tan solo nos gustaría decirte, profe, que entendemos tu sacrificio, que sabemos lo que esta lesión significa, que no te hagas el duro y aflojes.

Porque creemos que es importante darte permiso para decir que esto es un trago amargo como el que seguro has sentido en más de un combate cuando un golpe certero te ha cogido por sorpresa y te ha noqueado. 

Y también queremos decirte que sabemos que no vas a caer, que tan solo es un revés porque eres mucho Txema y sabes lo que es sufrir encima de la lona.

Seguro que de ésta aprendes y sale más fuerte. 

Seguro que además por el camino aprovechas a entrenar tus emociones y a estar más sólido si cabe emocionalmente.

Y ahora me dirijo a vosotros que me leéis:

¿A quién no se le ha roto un sueño??? 

¿Quién pensó alguna vez que era fácil conseguirlos o que dependía solo de nosotros?

¿Cómo hemos reaccionado cuando se nos ha frustrado? 

¿Nos ha hecho más fuertes o nos ha hecho tirar la toalla?

Yo he aprendido que si una vez soñé algo fue porque era importante para mí.

Sé que si perseguí y persigo mis sueños y me esfuerzo es porque vale la pena.

Por lo tanto sé que si no lo consigo es porque esta vez no tenía que ser y porque la vida me tiene preparada una oportunidad mucho mejor para que mi sueño se haga realidad.

 

Los esenciales en una comunicación de verdad: N.: 1: : Cuando detrás de la crítica se esconden tus miedos.

Por mi profesión nos pasamos el día siendo evaluados por nuestros alumnos y clientes
Algunas de esas evaluación engordan nuestro ego porque además de puntuarte alto te hacen comentarios tipo: eres una crack, fabulos curso, muy útil para mi vida …..
Siempre que las leo pienso: está bien, han visto el valor denlo trabajado en aula y ahora les toca practicarlo
Hace unos meses publiqué un post que se titulaba: el valor de una perla donde hablaba de la diferencia entre hacedores y predicadores

A mí me gusta ser una hacedora porque de este modo me llevó a mi vida cosas que son esencialmente buenas
Pero ser hacedora requiere trabajo y la vida te suele poner situaciones que creías superadas para seguir entrenando.

Esto es lo que me digo cuando una situación o relación con alguien se complica

Y porque hablo de críticas ? Por qué cuestionó si todas nos ayudan a aprender,?

Quizás porque en mi trabajo veo a muchas personas que detrás de una crítica o feedback esconden sus propios miedos , reproches y juicios que no buscan que el receptor aprenda sino provocarle daño, generarle inseguridad o marcar un rol de jerarquía disfrazado de crítica.

Os voy a exponer aquí un resumen de una sesión de Coaching ejecutivo que tuve el otro día con una cliente.
SESION DE COACHING
Que quieres trabajar Isabel?
Isabel y yo nos conocemos hace tiempo y tras realizar un proceso de Coaching completo ahora nos encontramos más ocasionalmente, cuando Isabel siente un atasco que requiere  una conversación productiva y sin juicios.

Maria, tengo un jefe nuevo que lleva un año con nosotros.
Me gusta cómo trabaja, creo que sabe de qué va este negocio pero me tiene frita.
Veo que isabel tiene verdaderas  ganas de entrar en harina.
Que hace para que te sientas así?
(Isabel es un mando intermedio de una gran empresa. Lleva años trabajando con su equipo y está muy bien valorada como líder
Normalmente muestra alta confianza en sí misma y sabe pedir ayuda cuando algo se le atasca.
Esta vez la encuentro más movida de lo normal. Parece rabiosa y con falta de aire cuando me habla.)

Que se pasa el tiempo diciéndome: ten cuidado con esto, está bien pero te hago un matiz, quizás deberías darle una vuelta más, no eta mal pero quizás…. Este punto de aquí no lo veo claro…..
Maria, te prometo que  no hay forma de acertar!!
Ya no sé hasta dónde tengo que estar variando mi trabajo ni cuál es el límite.

Le pregunto:
Me dices que lleva un año con vosotros y que estáis trabajando juntos en un proyecto muy estratégico dentro de la compañía que está siendo cuestionado internamente.

Tengo curiosidad Isabel: y ¿cómo se siente el con este proyecto?
Yo creo que por una parte está muy contento con esta oportunidad pero por otra se siente mal, creo que tiene miedo de que al final no salga, le preocupa no dar la talla delante de su jefe, le preocupa no controlarlo todo. Eso creo yo por lo menos.

Ok, entonces, cuando él te dice cuidado, dale otra vuelta,… Es porque tu desempeño es incorrecto o porque su miedo no le deja mirar lo que si haces bien?
Isabel me mira y veo que algo de lo que le he dicho le ha hecho clic dentro.

Claro!!! Por eso no me dice nunca lo que le gusta, solo lo que tengo que mejorar!!!
Ahora lo entiendo. Me estaba volviendo loca!!!
Entonces mucho de lo que me traslada con sus críticas no es mío, son sus miedos!!!

La ví respirar profundamente aliviada
Saber que su jefe le hablaba a través de sus miedos y que mucho de ese feedback era derivado de su estado y no centrado en su desempeño le quitó un gran peso de encima.

De repente isabel entorno los ojos al suelo, bajo los hombros y suspiro.

Vale, veo lo que me dices pero:
Y ¿qué hago? Es un alivio saber que su miedo le hace ser tan controlador e incluso meterse en temas que son de mi responsabilidad y que me debería dejar autonomía
pero ¿qué hago? Es mi jefe!!

LAS GRANDES PREGUNTAS:
¿Cómo le dices a un jefe que te valore con los puntos fuertes y áreas de mejora de tu desempeño y no de los fantasmas que ve por sus miedos?
¿Cómo le haces ver que un feedback no es dar dogmas o guías concretas sino percepciones sobre un asunto?
¿Cómo le haces ver que el, aunque sea su jefe, quizás no está teniendo todos los datos y que su percepción puede no ser la más acertada?
¿Cómo le dices que igual el también tendría que escuchar tu feedback para abrirse a la escucha?

Isabel me explica:
Alguna vez que le he dicho que no veía lo que me decía o que confiara en mí me dice que no acepto las críticas y que tengo que aprender a aceptarlas porque son buenas para mí.
El me dice que es su responsabilidad darme feedback y que por eso lo hace.

Entonces tú qué haces? Le pregunto:
Me callo y pienso que igual tiene razón.

Ok, y después de pensarlo y enfriarlo un tiempo que piensas?
Pienso que muchas de las cosas que me ha dicho que cambie no las he cambiado porque no las veía y no se ha dado ni cuenta o por lo menos no me ha dicho nada.
Y otras cosas que me ha dicho si las he recogido y trabajado y me han ayudado a mejorar.

Entonces, ¿tú piensas que aceptas las críticas?
Yo creo que sí porque todo lo que me dice él y otros compañeros lo pienso y lo analizo pero no todo me ayuda a mejorar.

¿Qué es lo que peor llevas de la actitud de tu jefe?
¡Qué me quita confianza en mí misma¡
El habla siempre tranquilo y sin alterarse pero dice cosas que me hacen daño porque habla muchas veces de mí y no de mi desempeño

Ponme un ejemplo: pues a veces me dice: no te he visto fina en esta reunión, o no sé si te has preparado todo lo que debieras, te veo nerviosa, ……
Estas cosas que me dice ¿en qué te ayudan?
En nada! Acabo poniéndome más nerviosa, más insegura, pierdo confianza en mí misma y la cago más!!!!

Ok vamos entonces avanzando: ahora quiero que analices que feedback te ayuda y cuál no.

Quiero que pienses en otra persona que no sea tu jefe y que te guste recibir de ella feedback
Isabel Piensa unos minutos y me dice: Elvira!!

Ok, que hace o dice Elvira?
Primero que me dice de todo, es decir, a veces me dice cosas que le gustan y otras cosas que no le gustan. Además me suele hacer propuestas, me da ideas sobre cómo lo haría ella para mejorar pero siempre me dice: piensa lo que te he dicho y mira si te sirve.
Elvira me deja claro que su feedback es solo su percepción y tiene claro que en muchas ocasiones su percepción puede estar contaminada por sus propias creencias, sus miedos etc….y no habla de mi, sino de mis tareas.

Esta es la diferencia: para mi jefe su feedback es ley y no es cuestionable y para Elvira no

Por cierto, que puesto tiene Elvira? ( confieso que me esperaba una respuesta diferente a la que me dio) Elvira es la jefa de mi jefe
Curioso, Y tú te permites discutir con ella sobre diferentes percepciones de un asunto?
Si, me lo permito. Ella misma se asombra al escucharse decirlo en alto.

Y ¿por qué no con tu jefe? ¿Qué temes?
Temo que piense de mí que no acepto las críticas y que eso me hace ser peor profesional
Temo que haga lo que haga no le satisfaga
Temo no cumplir con sus expectativas….

Ok, tu jefe inocula en su feedback sus miedos y tú en tu silencio ¿qué hay?
Falta de confianza en mí misma, mis propios miedos.
Isabel me explica que los miedos y la firmeza de su jefe a la hora de decirle las cosas me desestabiliza, le hace sentirse pequeña.

Que te ayudaría a sentirte más cómoda, más fuerte, más grande?
Mirarle con más compasión. Quiero decir, entender que sus preocupaciones están detrás de sus palabras y que si trabajo con él para reducirlas igual él se relaja y me deja más espacio
¿Qué ganaría el si tú tuvieras más espacio?
Mejores ideas, alternativas nuevas, apertura de su percepción, ….
Creo que al final le haría más caso del que le hago ( me lo dice entre risas porque sabe que aunque a él no le dice nada al final actúa en contra del feedback de su jefe en muchas ocasiones)

Me gustaría que mi jefe tuviera clara la diferencia entre trasladarme su percepción sobre una tarea, darme una instrucción de trabajo, expresarme un miedo suyo, porque lo tiene todo mezclado!!!
Así es isabel, en muchos casos y dada la moda que hay con determinados palabros ( empatía, asertividad, feedback) las personas los utilizan erróneamente

Qué entiendo por feedback
Feedback es tan solo darte mi percepción sobre un asunto:
-Si quiero dar a un compañero una regla o instrucción no le llamemos feedback
-Si lo que quiero es juzgar a la persona, con mensajes tipo: eres desordenada, estas insegura.,,,, no le llamemos Feedback llamémosle juicio o valoración sobre la persona
-Si tengo miedo y estoy inquieto  ante un asunto pregúntate si el feedback que vas a dar es para que el otro reduzca tus propios miedos o para que mejore, seguramente será lo primero.
-Si pienso que mi feedback es liquen hay que hacer pregúntate qué nivel de escucha exiges al otro que no tienes tú.
-Si cada vez que des feedback no te llevas nada vvde lo que la otra persona piensa u  opina pregúntate qué nivel de imposición estás queriendo ejercer sobre la otra persona.
-Si cuando das feedback quieres que el otro cambie todo lo que le dices pregúntate qué harías tú en su lugar y como te sentirías

Perfecto, ¿qué vas a hacer ahora tras esta sesión conmigo?
Voy a respirar, confiar más en mí y saber que puedo trabajar con él y, aunque seguramente no le diré como me siento, creo que podré llegar a más acuerdos sino me hago pequeña.

Genial isabel felicidades, has hecho un gran trabajo en esta sesión, has reflexionado con honestidad, analizado tus mejoras y no solo las de tu jefe y aceptando que tú puedes hacer algo distinto para mejorar esta situación

FIN DE LA SESION
Así finalizó la sesión con Isabel, y quizás yo también me lleve algo como Coach para aplicar en mi propia vida

Y por cierto, mi pervepcion del feedback y de mi manera de hacer Coaching es solo eso: mi percepción, ni más ni menos.
Espero que os ayude y os haya gustado. seguiremos en breve con el siguiente ESENCIAL EN LA COMUNICACION.

dále a me gusta que nos gusta mucho

!Gracias a tí, peque¡

Fue un 24 de agosto cuando nació.
Me había pasado todo el verano dándome grandes paseos con la tripa al sol, quizás por eso hoy es tan morena y activa.
Me respetó hasta el día anterior y en cuanto pisé mi casa llamó a la puerta y dijo:

Ya tengo ganas de ver el mundo, ¡prepárate que vengo con ganas!!!!!
Nació con 3,800, algo más pequeña  que su hermana que superó los cuatro kilos.
Era muy muy bonita, con grandes ojos oscuros y una pelusilla rubia.
La primera noche tuvo piedad de su madre y me dejó dormir bastante bien.
La segunda empezó a mostrar quién era en realidad.
Durante los dos o casi tres años digamos que Gabri no quería dormir, no quería muchos abrazos ni mimos, no quería estar atada a una silla ni sola en una cuna.
Durante los dos o casi tres primera años de vida a Gabri le interesaba más el mundo exterior que otra cosa.
Cuando tienes un bebé que llora te das cuenta la fuerza que tienen unas cuerdas vocales tan pequeñas: aguantan horas llorando y ¡no se ponen afónicas!!!!
Al principio me preocupé mucho porque no sabía qué le pasaba.
Decidí un día coger el toro por los cuernos y ponerme a investigar qué hacía que Gabri no durmiera ni dos horas seguidas y no le gustaran los mimos.
Pedí a mi marido y a mi hija mayor paciencia y les dije una frase que me ayudó mucho a sobrellevar los días chungos : Gabri llora porque no sabe dormir y necesitamos entesañarle a dormir.
Ella no quiere fastidiarnos, simplemente no sabe dormir y por eso llora.
Estuve varios días dedicada solo a ella: le observaba dormir, observaba sus movimientos, tomaba notas sobre qué ocurría: si había ruido, si entraba la luz o era de noche….
Mi objetivo fue descubrir un patrón de conducta porque estaba segura que así podría ayudar a la peque.
Estudié y leí mucho: yo soy pedagoga de profesión pero mis conocimientos sobre psicología evolutiva estaban la verdad bastante obsoletos y me vino muy bien actualizarme.
Descubrí que cuando Gabriela se cansaba y parecía que iba a dormir, de repente se asustaba y comenzaba a llorar.
Por supuesto lo primero que trabajamos fue nuestra respuesta a su lloro: escuché y etiqueté diferentes tipos de lloro y me dí cuenta que en un porcentaje muy alto el lloro del susto ( así llamamos al que le aparecía justo antes de dormir) era el más corriente de todos.
Me marqué una hipótesis: si a esa edad el miedo que tienen es al ruido o a perder el equilibrio porque el resto de miedos aparecen más tarde, ¿qué le hacía sentirse así?
No lo sabía, realmente nunca lo supe pero sí descubrí que sus dos bloqueos ( a dormir y a recibir caricias) podrían estar relacionados.
Decidí hacer un plan de masajes muy concienzudo: todos los días a la misma hora, con el mismo  aceite ( para que fuera identificando los olores) en el mismo sitio y con la misma música le di un masaje de diez minutos.
Aprendí a dar masajes a bebés y desde que comencé a hacerlo hasta que Gabri dejó de patalear y aceptarme pasaron más de dos meses.
No falle un dia, y mientras pataleaba y lloraba yo pensaba: tranquila cariño, no sé que te asusta pero se que vas a aprender a relajarte. Este pensamiento  me despertaba mucha ternura y me daba muchas fuerzas para no tomarme a mal sus patadas.
Así, comenzamos a trabajar las dos, mano a mano, ella para aprender a dormir y yo para manejar mi control emocional.
Lo conseguimos y poco a poco fue aceptando  que eso de los masajes era divertido, que ama le sonreía y que le daba sueño.
Esta experiencia confirma mi teoría:
No hay niños buenos o malos, fáciles o difíciles, hay conductas que nos ayudan a aprender mucho o nos sacan lo peor de nosotros mismos.

Yo le debo mucho a Gabri por enseñarme a respirar con ella, a darme cuenta que cuanto más tranquila estaba yo mejor estaba ella que cuanto más tomaba oxígeno más era capaz de ayudarle.
No os penséis que no me desesperé o que no lloré a solas un montón de veces y que estuve a punto de tirar la toalla.
Cuando decía no puedo más pensaba: ahora puedo manejar la situación ,de mayor no lo sé.
Gabri fue creciendo y demostrando su personalidad.
Antes del año andaba y no quería silla, quería correr, explorar el mundo y no perderse nada
Era delgada y comía ( come) muchísimo. Para ella la comida es su gasolina para seguir en novimiento.
He aprendido mucho con ella y creo que entre todos ( imposible dejar a mi madre fuera de esto) le hemos ayudado a manejar su energía y que no sea la energía quien le secuestre.
Desde pequeña ha aprendido a aceptar límites ( no sin esfuerzo , esto también fue un trabajo constante) y sobre todas las cosas ha aprendido a no dejar dentro sus emociones y que no le salgan de forma explosiva.

Ahora es una niña con diez años que no se aburre nunca: todo lo que ve a su alrededor lo convierte en un juego, puede estar rodeada de gente o ser feliz también jugando sola, su imaginación es enorme y esta aprendiendo a compartirla.
Y sobre todas las cosas, ha aprendido a dar las gracias.
Hace unos meses una profesora les dijo a unas cuantas que les faltaba empatía y Gabri llego a casa súper disgustada.
Yo la entendí, sabía que ella conocía muy bien esta palabra y que muchas veces le habíamos dicho en casa que era muy empática, que demostraba valorar mucho lo que  otros habían por ella.
Al día siguiente fue donde su profesora y le dijo que no estaba de acuerdo, que quizás había hecho algo que no estaba bien pero que ella era empática muchas veces.
Sin duda aquí a la peque hay que darle la razón. Gabriela valora todos los días a las personas que tiene cerca lo que hacen por ella, lo que la cuidan y la quieren, etc
Es cariñosa y tierna y le encantan los masajes!!!!!!
Hoy le tocaba a tu madre darte las GRACIAS peque! Porque nos enseñas todos los días muchas cosas, entre otras:
a divertirnos
a ser más ordenados
a guardar nuestro turno para hablar
a jugar con un cacho  de papel
a realizar grandes preguntas
a ser más  claros y directos en tus expresiones
a valorar a nuestros mayores
a querer a los animales
a disfrutar de un plato de arroz
a respirar cuando tenemos ganas de gritar
…..
Gracias a ti peque!!!!

El valor de una perla 

Sara Buesa me enseñó el valor de una perlaSara Buesa me ha enseñado que perdonar y compartir mis emociones me hace grande y me transforma.

Sara Buesa ha decidido perdonar y mirar hacia adelante como en su momento lo han hecho otros resilientes que han sabido aprender y transformarse tras duros sucesos.

Es de apariencia delicada, casi frágil, voz suave y sonrisa espléndida y grandiosa

Es además energética, comprometida, humilde, idealista y coherente.

Tuve la suerte de conocerla hace unos años en un curso que impartí 

Tuve la suerte de aprender de ella quizás más de lo que fui capaz de ilustrarle.

Hay personas que idolatran a estrellas de cine, empresarios o famosos

Yo siento infinita admiración por las personas que predican el perdón y lo cumplen. 

Admiración por personas que en su vida han tenido la triste experiencia de demostrar que lo que piensan lo hacen. 

Yo distingo entre los predicadores y los hacedores.

Es muy fácil predicar el perdón, la buena voluntad, la empatía con el que hace un acto lesivo. Tan solo necesitas herramientas de comunicación y un discurso buen aprendido y ensayado 

En cambio es condenadamente difícil ser protagonista de un suceso terrible como el asesinato de un padre y demostrar que pasas de las palabras a los hechos y no exiges venganza… Este es para mí un hacedor, en este caso una hacedora 

Eres grande Sara Buesa. Eres grande por tu congruencia, por tu firmeza, por declararte claramente en contra de cualquier tipo de violencia y no aceptar ningún tipo de justificación para ejercerla.

Tu perla, tu trozo de emoción y sentimientos compartidos me han emocionado, me han tocado profundamente en mi corazón y sobre todas las cosas me han enseñado a seguir tu camino.

Porque yo también puedo entender lo difícil que es compartir un trocito de mi, mis miedos, mis emociones, mis inseguridades. 

Es quizás ese el único objetivo de este blog, el cual ahora, tras escuchar tu perla,hoy ha cobrado un significado mayor

Gracias Sara GRACIAS 

Y a los que me seguís os recomiendo escuchar a mi inspiradora.

Aquí os dejo el enlace de la perla de Sara Buesa.

Fin de año 2015: la gran pregunta

 

A punto de comenzar un nuevo año.

A punto de despedir doce intensos meses.

Me gusta estar en este punto y ver todo lo que me llevo puesto.

Me he cortado el pelo, he adelgazado unos kilillos y he comenzado a practicar boxeo.

No parecen grandes logros ¿o sí? Depende lo que me haya costado alcanzarlos.

Solo sé que me siento bien en este 29 de diciembre, que siento que ha sido un año aprovechado y vivido, bien vivido.

Cuando veo la tele me gusta ver los repasos del año, las preguntas que se hacen, lo que Facebook recuerda en tu año,….. Me resulta entrañable.

Y me pregunto, ¿cuál es mi pregunta hoy?

  • ¿Qué es lo mejor que me ha pasado este año?
  • ¿Qué me gustaría haber hecho y no he podido?
  • ¿A quién echo de menos?……

No sé , no me convencen, no sé.

Decido dejar de preguntarme, cerrar los ojos y dejarme llevar ……

Respiro, tranquila, sin prisas, disfrutando del momento,…. Y de repente… Aparecen imágenes, caras, personas …..

Aitor, Pablo

Mi cuñado, mi hermano.

¿Por qué me aparecen las caras de mi cuñado y de mi hermano a la vez? ¿Qué les une? ¿Por qué me aparecen ahora?

Me cuesta ver el nexo de unión, me cuesta saber por qué mi momento de tranquilidad me las ofrece.

Y de repente, abro los ojos, y lo veo claro:

Sé cuál es la pregunta que quiero hacerme el día 29 de diciembre:

 ¿De quién he aprendido este año?

Efectivamente: si hay dos personas que este año me han inspirado y he aprendido han sido ellas: Aitor y Pablo.

 Aitor es mi cuñado, hermano de mi marido.

Recuerdo que cuando le conocí me sorprendió lo diferentes que eran los dos hermanos.

Aitor se me acercó con la mirada baja, una sonrisa tímida y un saludo educado.

Sus ojos grandes y oscuros reflejaban a una persona buena, inocente , tranquila de aspecto y cariñosa.

En este último año ( o quizás un poco más) le he visto transformarse. No ha necesitado hacer coaching, él ha sido su propio coach.

Algo en su vida cambió y giró. Algo en su vida hizo que dejara de querer ser quien no era y comenzara a querer ser él mismo.

Aitor adora a su familia, siente pasión por su mujer y sus hijos. Sin duda son unos andamios fundamentales. Y es que todos necesitamos tener unas bases fuertes para poder sentirnos fuertes y luchar contra las adversidades.

Aitor y Sonia vivieron en primera persona lo que ningún padre o madre desearía nunca: su pequeña se puso muy, muy malita y durante un larguísimo día todo lo que habían construído pareció desvanecerse.

Pero la pequeña salió adelante, la pequeña gran luchadora sacó su mala leche y todas sus ganas de vivir y decidió contradecir a su destino y seguir con nosotros.

Ese día cambió la vida de AITOR.

A partir de entonces le ví tomar las riendas de su vida, decidir sobre sus aficiones, luchar con ahínco por lo que quería y sobre todas las cosas confiar en él mismo como nunca antes lo había hecho.

Hoy es un tío que mira a la vida de frente, sin agachar la cabeza, sin vergüenza. Hoy ha decidido atreverse a hacer cosas nuevas, a desafiarse a sí mismo, a probarse y a divertirse.

Me gusta ver cómo actúa sin juzgarse, cómo disfruta de sus triunfos y de los éxitos de los demás, como sonríe y llora cuando se emociona sin miedo a sentirse ridículo, como pide ayuda con humildad y agradece lo que las personas pueden darle.

Todo esto he aprendido o quiero aprender de ti Aitor porque este año has sido mi mentor.

Y Pablo es conocido en la familia por el multi- hobbies.

No conozco a nadie que tenga tantas aficiones y de todas disfrute: barcos, madera, huerta, cocinar pan, viajar, peces, buceo….. Seguro que antes de que acabe este post habrá descubierto otra afición divertida.

Y no creáis que las coge y las deja: es que no le dan las horas del día para todo lo que le gusta hacer.

Porque si algo es Pablo es un tío curioso al que le gusta divertirse con todo lo que hace. Sus sobrinos le adoran y su nieto mayor le dice: tú eres mi amigo.

Es raro verle serio durante mucho tiempo. Es fácil verle sonreír. Tiene la virtud de hacer y decir lo que quiere sin molestar a nadie porque si algo no le gusta a Pablo son los malos rollos.

Creo que ha decidido vivir en paz y ser un auténtico disfrutón.

Quien hubiera dicho que ese niño que miraba con la cabeza torcida detrás de sus gafitas fuera a ser un triunfador que ha sido capaz de rodearse de buena gente, escribir un libro y plantar un árbol ( y los que le quedan cuando por fin tenga su huerta).

También tiene un grandísimo anclaje en Marifé, su mujer, y juntos han creado una familia estupenda. Sin duda son currelas y se complementan como dos buenos compañeros de viaje que pudieran ir a cualquier parte que se propusieran.

De ti Pablo he aprendido o quiero aprender a disfrutar de la vida con intensidad, a saber decir las cosas que quiero sin herir y a relativizar las cosas que no merecen la pena ser tomadas en cuenta.

Porque tú, al igual que Aitor habéis sido mis mentores este año.

Gracias por estas en mi vida.